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Naji al-Ali… Cuando Handala regresa al campamento

En el campamento, los muros no son simplemente cemento y piedra; llevan consigo la memoria de la gente, los nombres de los mártires, las imágenes de la patria y las consignas de generaciones que nacieron llevando a Palestina en su memoria y en su conciencia.

De ahí nace la iniciativa del Palestine International Center de pintar un mural del artista palestino Naji al-Ali en el campo de refugiados de Bourj al-Barajneh, como homenaje a un artista que convirtió el muro, el papel y la imagen en espacios para defender al pueblo palestino y su derecho a su patria.

Fue desde el campo de refugiados de Ain al-Hilweh donde Naji al-Ali inició su trayectoria en el periodismo y la caricatura, después de que sus dibujos llamaran la atención del escritor y periodista palestino Ghassan Kanafani, quien contribuyó a la publicación de uno de ellos en la revista Al-Hurriya. A partir de entonces, la pluma de Naji se convirtió en una voz de gran alcance que expresaba las experiencias de los palestinos, los refugiados, los pobres y todos aquellos que no tienen una tribuna desde la cual hacerse escuchar.

De Ain al-Hilweh a Bourj al-Barajneh

Pintar un mural de Naji al-Ali en el campo de refugiados de Bourj al-Barajneh tiene un significado que va más allá de rendir homenaje a un artista fallecido. Es una forma de devolver a Naji al lugar al que pertenece su arte: el campamento.

Naji al-Ali no veía el campamento simplemente como un lugar donde vivir, sino como un espacio que conserva la memoria palestina. Por ello, colocar su imagen en uno de los muros del campo de Bourj al-Barajneh significa transformar uno de sus espacios en una página abierta que recupera su trayectoria, sus dibujos y sus símbolos, y que conecta a las nuevas generaciones con la historia del arte palestino.

Hoy, cuando se pinta un mural de Naji al-Ali en el campo de refugiados de Bourj al-Barajneh, no se trata simplemente de una imagen sobre una pared. Es un mensaje que el Palestine International Center quiere reafirmar: que el arte preserva la memoria, que los muros del campamento pueden hablar y que Palestina seguirá transmitiéndose de generación en generación, a través de las generaciones de la liberación, hasta el retorno.